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    Barceló inaugura Royal Hideaway Corales Villas en Tenerife

    Situado en Costa Adeje, el nuevo hotel diseñado por elarquitecto tinerfeño Leonardo Omar y K-Studio se caracteriza por sus villas con piscina y terraza privada con vistas privilegiadas al océano Atlántico.

    ©M. Yllera

    Royal Hideaway Corales Villas inicia su andadura en Costa Adeje con el propósito de convertirse en el paradigma de la exclusividad en el sur de Tenerife. El nuevo hotel de Barceló Hotel Group dispone de 139 estancias –78 júnior suites, 40 deluxe suites, y 21 villas de dos y tres dormitorios–, la mayoría de ellas con piscina privada y terraza desde donde disfrutar de unas espectaculares vistas al océano Atlántico.

    Al igual que Royal Hideaway Corales Resort, Royal Hideaway Corales Villas ha sido diseñado por el prestigioso arquitecto canario Leonardo Omar y K-Studio inspirándose en el entorno y combinando lujo silencioso, sostenibilidad y conexión con la naturaleza. Un concepto que tiene como finalidad ofrecer una experiencia exclusiva para que los huéspedes puedan disfrutar de la máxima privacidad, comodidad y bienestar mientras están inmersos en un entorno natural espectacular, alejado del bullicio turístico. 

    Los amantes del golf valorarán aún más su cercanía a las instalaciones de golf de Costa Adeje donde podrán disfrutar de la práctica de este deporte.

    Con una estética moderna y elegante, Royal Hideaway Corales Villas es un claro ejemplo de diseño arquitectónico contemporáneo, caracterizado por líneas limpias, minimalismo y una sensación de amplitud creando un refugio de calma y serenidad. Es el lugar ideal para quienes buscan desconectar en un ambiente exclusivo, donde el lujo silencioso se expresa en cada detalle, ofreciendo una experiencia de sofisticación discreta y refinada.

    Lujo y sostenibilidad en un entorno idílico

    Las villas y deluxe suites cuentan con piscinas privadas, jardines exclusivos y terrazas para una mayor sensación de tranquilidad y privacidad. Su ubicación en una zona montañosa alineada con el horizonte crea una ilusión visual de continuidad con el mar regalando a todos los huéspedes unas magníficas vistas al océano Atlántico.

    Las referencias arquitectónicas locales están muy presentes en Royal Hideaway Corales Villas. Destacan, por ejemplo, el uso de piedra volcánica tanto en exteriores como en interiores; la incorporación de patios interiores y espacios abiertos que permiten la circulación de aire y la entrada de luz natural; la utilización de madera en estructuras de sombra y elementos decorativos, aportando calidez y una sensación de autenticidad a los espacios; y también la inclusión de vegetación costera, como palmeras o suculentas.

    En su apuesta por el lujo y el confort, el hotel mantiene además su compromiso con la sostenibilidad y respeto por el medio ambiente. Por ello, se han implementado soluciones innovadoras y prácticas sostenibles que respetan el entorno natural priorizando la gestión eficiente de los recursos. Esto se traduce en el uso de energías renovables, sistemas de ahorro de agua y tecnologías ecológicas. Es el caso de las pérgolas, que filtran la intensa luz solar a través de fibras naturales, ofreciendo agradables momentos de respiro durante la estancia al aire libre. También se ha aprovechado la orientación privilegiada del hotel para minimizar el uso de aire acondicionado mecánico y permitir la conexión perfecta de los interiores con el exterior.

    Un refugio ‘wellness’ y experiencias únicas

    Land House Corales Wellness dispone de una gran variedad de tratamientos destinados a la relajación y al rejuvenecimiento. En la selección de rituales se incluyen desde masajes que promueven sentir la energía propia del terreno volcánico a tratamientos para lograr el equilibrio de la energía corporal.

    La zona wellness del hotel cuenta con Augustinus Bader como marca de cosmética y bienestar, siendo el primer hotel de España en disponer de esta firma en su catálogo de tratamientos. Completan oferta del centro wellness la marca Natura Bisse y Lyma.

    Para aquellos huéspedes que optan mantener sus rutinas deportivas en sus días de descanso, el hotel cuenta con un gimnasio totalmente equipado abierto las 24 horas. Y aquellas familias que viajen con niños y adolescentes tienen a su disposición espacios diseñados para ellos. Para los más pequeños, Entre Tejados Kids Club con una propuesta de animación cargada de disfrute y creatividad. Y, para adolescentes, Crescendo Teens Club, un espacio moderno donde poder disfrutar de juegos y tecnología mientras comparten experiencias.

    Las villas y suites son también espacios para disfrutar de experiencias gastronómicas como Chef in Room- Sunrice edition, en la que un chef privado imparte una masterclass de gastronomía española centrada en platos como tapas o arroz -a elegir por los huéspedes entre pescado, carne o verdura-; o Vermut o’clock, que ofrece a los clientes diferentes tipos para encontrar el que más les gusta, acompañado de una sesión de aromaterapia, sabores, olores y contando la historia del vermut desde sus inicios, todo ello acompañado de un mini aperitivo. 

    Un viaje gastronómico (y volcánico)

    En la oferta gastronómica de Royal Hideaway Corales Villas destaca la apertura de Cráter Identidad Canaria, un restaurante que combina con sutileza y equilibrio la historia y el alma de las islas con la vanguardia y la creatividad más contemporánea. Como si de un ‘Viaje al Centro de la Tierra’ de Julio Verne se tratara, el equipo de Cráter, capitaneado por el chef Eduardo Domínguez, se sumerge en la historia, la tradición, los ingredientes, las recetas y las costumbres culinarias de las ocho Islas Canarias extrayendo de su interior la inspiración para el diseño del menú y la experiencia única y temporal.

    Este primer viaje se inicia en La Palma, la isla más occidental del archipiélago canario que tuvo la erupción más reciente. Su propuesta enogastronómica se caracteriza por un menú corto y otro largo en el que destacan platos tradicionales como la sopa de picadillo, el escacho palmero, la borrallera o la cabra en salsa, también la recuperación de productos como el tomate de La Galga y el trigo de país, entre otros.

    Bonfire es el segundo restaurante del hotel, donde el protagonista es el fuego. Con el chef Alejandro Garrido al frente y Víctor Bossecker como chef ejecutivo del hotel, en su carta destacan pescados que pasan por la parrilla como mero, rodaballo o lubina y carnes como picaña madurada, solomillo o lomo bajo de Wagyu. Aunque antes de pasar al plato principal, los huéspedes pueden degustar entrantes como croqueta de chuleta madurada, ostra flambeada con clorofila y grasa de chuleta o tartar de atún con vinagreta kimchi, edamame y aguacate a la brasa. Tampoco pueden dejar de probar su aceite del Teide y la mantequilla casera con aguacate a la brasa que sirven para dar inicio al festín. Y cerrar la experiencia con un postre, por ejemplo, la tarta de queso ahumada.

    Además de dos restaurantes principales, el hotel cuenta con dos propuestas culinarias más. Materia Pool Bar, la oferta all day dining que se sirve en la piscina común del hotel. Y, para tomar algo antes o después de la cena, Materia Elemental Bar, un espacio conceptual inspirado en la esencia de la materia y sus elementos fundamentales, con Yonathan Mesa como artífice de su propuesta. Su carta de cócteles explora la naturaleza a través de cinco elementos esenciales, transformándolos en experiencias líquidas que despiertan los sentidos. Cada cóctel elemental representa una reinterpretación de clásicos atemporales, guiados por la creatividad y la pasión por la mixología: Fuego – Old Fashioned; Tierra – Negroni; Aire – Pisco Sour; Agua – Manhattan y Éter – dos cócteles sin alcohol.

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